Rafael de Bustamante Tello

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Rafael de Bustamante Tello: una vida europea con raíces murcianas.

En 1986, España acababa de entrar en la entonces Comunidad Económica Europea. Para Rafael de Bustamante Tello, aquello fue una oportunidad única. Tres años después, en 1989, decidió hacer las maletas rumbo a Bruselas para estudiar un máster en Derecho Europeo.

Tras finalizar sus estudios, regresó temporalmente a Murcia para cumplir con el servicio militar en el cuartel de artillería de la calle Cartagena. Pero pronto el destino lo llevaría de nuevo a Bélgica: consiguió una beca del Instituto de Fomento para la Oficina de Bruselas, donde trabajó durante diez años, llegando a ser su director.

En 2002 comenzó una nueva etapa como funcionario europeo, que lo ha llevado a vivir y trabajar en lugares tan distintos como Bruselas, Nueva York, Yakarta, Manila y, más recientemente, Hanói.

“Lo mejor de mi vida fuera es aprender constantemente: nuevos países, nuevas lenguas, representar, promover y defender los valores de la Unión Europea”, cuenta Rafael.

Aunque nació en Burgos, se crió y estudió en Murcia, una tierra a la que sigue sintiéndose profundamente vinculado. “Murcia se echa de menos evidentemente: la familia, el clima y la comida. Pero también está presente en los sitios más insospechados”, recuerda.

En Yakarta, por ejemplo, conoció a un paisano murciano con el que enseguida conectó gracias a esas referencias que solo los de la tierra entienden. Además, le encanta promover los productos murcianos allá donde va: “La hueva y las almendras viajaron conmigo a Manila, y en un viaje reciente a Taiwán descubrí que la hueva es algo que tenemos en común con esa isla”.

Rafael confiesa que le encantaría volver a Murcia para enseñar y compartir su experiencia como diplomático europeo. Su mensaje para los jóvenes murcianos es claro:

“Hay que dar el salto y salir de la zona de confort que es vivir en Murcia. El mundo está lleno de oportunidades”